11 octubre 2009

"La poesía es un género totalmente a la intemperie, que no permite mentir"




ENTREVISTA A ROGELIO RAMOS SIGNES


Domingo 11 de Octubre de 2009 | Autor de una decena de títulos, ha transitado por los más diversos géneros. Reflexiones de un escritor que escribe "por puro deseo" de desafiar la página en blanco


Dice Rogelio Ramos Signes, un escritor prolífico que no vive de la escritura, que alguien le dijo, medio en serio, medio en broma, que él era en Tucumán "lo más cercano al escritor profesional, aunque ad honorem". Ante ese panorama, afirma que publicar, en el presente, es algo que ha quedado circunscrito a los escritores de Buenos Aires. "No queda más que ganar un concurso para que editen la obra de uno", afirma el autor de "Por amor a Bulgaria".

- A usted, un jurado de la talla de Tununa Mercado, Angélica Gorodischer y Perla Suez, en Córdoba, le permitió editar en esa provincia su novela "Por amor a Bulgaria"…
- Así es, mis amigos se han entusiasmado mucho por el dictamen del jurado.

- ¿Cómo se siente un escritor cuando no sabe si habrá canales de distribución para su novela?
- A esta edad ya estoy un poco desencantado, aunque no sé que tipo de neurosis es la que no me permite dejar de escribir. Sé que al libro lo van a leer unos pocos.

- También ha publicado este año un libro de poesía, "La casa de té" y ha compartido con Ricardo Gandolfo, con Manuel Martínez Novillo y con Maisi Colombo una antología de poesía, "Ajenos al vecindario"…
- "La casa..." es un libro enteramente mío. Los tres libros que he publicado este año son enteramente míos, pero este lo es más por la idea que tengo de la poesía, que es un género excesivamente autobiográfico, donde no se puede engañar a la gente. La poesía es una literatura totalmente a la intemperie. Porque en la narrativa, si uno tiene experiencia como escritor, lo puede entretener al lector, engañarlo. En cuanto a la antología, es la expresión de un grupo de escritores que hemos compartido -y compartimos- una visión común de la vida, de la escritura y de la lectura.

- ¿Cómo aparece la historia, al escribir una novela?
- Es todo un tema. Yo no creo en la inspiración, no sé qué es eso. Lo que siento es una gran necesidad de escribir, y como me fascina la hoja en blanco, entonces ya está, está todo. Si tengo una hoja en blanco, un lápiz y ganas de escribir, me tiro en la hoja en blanco como un clavadista. Como no me desvelan los géneros, que salga lo que sea. Cuando uno tiene algo muy planeado, el resultado no le gusta, porque siempre la imaginación va más allá de las limitaciones que uno tiene como escritor. En cambio, si no hay nada planeado, uno se deja llevar por los personajes. Ahora, esta novela "Por amor a Bulgaria" surgió de un encuentro con Ana María Shúa, en Salta, cuando me preguntó por qué no volvía a la literatura fantástica. Eso me estimuló a volver a escribir una narrativa más larga. En verano, estaba en Pinamar, sentado en el espigón, y allí surgió el lugar. Y la historia después aparece sola, cuando está el deseo.

- ¿Porqué a la gente joven le interesa la actual literatura fantástica, las historias de mundos paralelos?
- Creo que eso forma parte de la literatura para vender, del best seller. Es probable que esas historias de mundos paralelos hayan prendido tanto porque cada vez nos bancamos menos lo que nos toca vivir, y apostamos a algo que sea diferente. Lo que pasa es que no soportamos las cosas como son, y como no las podemos soportar en esta dimensión, supongo que creemos que las podemos resolver en el mundo de la fantasía.

- ¿Qué se pierde alguien que no lee?
- Se pierde alguna de las actividades más interesantes de la imaginación. A diario te encuentras con gente que dice: "no leí el libro, pero vi la película". Necesitan que alguien les digiera las cosas, no están comiendo el alimento en su forma natural.

- ¿Cual es la clave de su escritura?
- Mi influencia narrativa es Ballard. Cuando lo leí, a los 16 años, algo hizo clic en mí, y a partir de ahí me dije: este es el camino.

- ¿Será porque Ballard muestra otros mundos posibles?
- El muestra otros mundos posibles, pero que no están tan lejos. En mi narrativa de literatura fantástica nunca digo cuándo transcurre, pero uno se da cuenta, al leerlo, que transcurre en los próximos 30, 40, 50 años. No más allá. Porque eso me permite hablar de cosas que tuvieron su momento y que luego cayeron. Es la idea de que todo es un gran decorado. Otra cosa que aprendí de Ballard es a narrar el paisaje que uno lleva dentro. En mi caso, ese paisaje es el desierto, porque nací en San Juan. Dos de mis novelas transcurren en el desierto.

- ¿Qué pasa hoy con la producción literaria en la Argentina?
- Encuentro una cierta desprolijidad. No sé si los de mi generación hemos sido importantes como escritores, pero hemos sido lectores voraces. Noto que eso incide en la producción literaria. Tal vez habría que leer un poco más a los clásicos.

- ¿Hay narrativa en Tucumán?
- Hay más poesía que narrativa, se acaba de morir Ivo Marrocchi, que fue algo así como un escritor todo terreno, porque cultivó todos los géneros. Muchos dicen que "Pretérito perfecto", de Hugo Foguet, es "la" novela de Tucumán, por el lugar en el que transcurre, por los personajes. Ahora, la narrativa ha entrado por el lado del microrrelato, que no es un "cuento corto", como afirman algunos. En realidad, el microrrelato está más cerca de la poesía.

- ¿Por qué estalló el microrrelato en Tucumán?
- Es que en Tucumán tenemos una figura muy representativa del microrrelato, como David Lagmanovich, que es un gran teórico y , a su vez, un gran maestro. El es el que le ha dado vuelo al microrrelato.

- ¿No será que es la ficción adecuada para estos tiempos de lectura rápida?
- Estoy totalmente seguro. Hace un tiempo se publicó en LA GACETA una nota en la que se señala que el microrrelato es una literatura para tiempos veloces. Todo se ha sido adaptando a estos tiempos veloces, inclusive la literatura.

Rogelio Ramos Signes

Nació en San Juan pero vive en Tucumán desde 1972. En 1986 obtuvo el premio "Más Allá" a la mejor novela de ficción publicada en la Argentina, por "En los límites del aire, de Heraldo Cuevas". Autor de numerosos libros de poesía y de narrativa, este año ganó el premio de la Municipalidad de Córdoba con su novela "Por amor a Bulgaria".